-¿Será realidad eso que dicen de desear algo y pensar en ello, aún de forma inconsciente, con todas tus fuerzas, y que termine por cumplirse?-
Por casualidad se cruzaron entre pasos líquidos de agua marina. Anduvieron deslizándose entre recuerdos silenciosos llenos de quimeras y de lo que pudo ser y no fue –y quizás, sólo quizás, tampoco pueda serlo- hasta llegar a ver el horizonte sumergido en la noche. Miradas sinceras que suben la temperatura y sonrisas disimuladas a la luz de Enac no la dejaban pensar; lo único que salía por su boca eran palabras llanas y algún sueño frustrado, cuando él se ha convertido en uno de ellos.
Pero él marchó, a su pesar.
Cuando por fin ella se decidió a ir tras él, en el reencuentro, al roce de esencias, lo único que pudo decirle fue un “hasta luego”, contrario a lo que su cuerpo le pedía. Aunque quizás, sólo quizás, sea mejor así.
…¿Y sigues sin creer en las casualidades?
Porque yo estoy empezando a creer en ellas y en la dicha de habernos cruzado en nuestra utopía.
FridaCanarii.*
