Sin tocarnos. Sin sentirnos. Sin olernos
Sin vernos.
Unidas
por la inmensidad del Atlántico.
Por unas raíces compartidas.
Por un sentimiento que sólo nosotras y nuestros héroes olvidados
pueden entender.
Por unas huellas en la arena que se lleva la mar cuando las olas rompen contra las rocas arrastrando callaos perdidos.
Por la fuerza del sabor de los almendros en flor de un amanecer en las cumbres entre el mar de nubes.
Y ahora
por veinte líneas con tu nombre
que el alisio trajo con fuerza
a más de 1700 km de la tierra prometida.
Veinte líneas escritas
entre un vaso de guarapo
y una tricolor espléndida
ondeando con sus siete estrellas.
Veinte líneas que unen
las Montañas del Fuego
y el Roque Bentayga
con un beso que voló raso una noche
entre cervezas nazaríes y humo
esquivando los obstáculos del firme conquistador.
Veinte líneas que ya no son veinte líneas
sino veintiocho.
Y las ganas de verte
y de re.conocerte
cuantas más son.
Canarii.*

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